Un
miedo
frecuente
en los perros
.
Uno de los comportamientos
indeseables que más frecuentemente se observan en los
perros son aquellos
relacionados con el miedo a estímulos tales como tormentas y ruidos fuertes.
Ante tales situaciones muchos perros buscan huir desesperadamente, destruyendo
todo lo que obstruya su paso, a fin de terminar con la sensación de terror que
los embarga, mientras otros buscan refugio en lugares tan insólitos como un
placard o una bañera.
Algunos de los propietarios de estos animales se sienten molestos, consciente o
inconscientemente, debido a que según ellos sus animales son cobardes.
Otros sufren al percibir la sensación de temor que experimentan sus
perros ante estos estímulos. Sin embargo, tanto unos como otros suelen
desconocer las causas de esta sensación y mucho más la manera adecuada de
corregir su efecto.
Para analizar las reacciones de temor de nuestros animales en forma general
resulta útil plantearnos la siguiente pregunta:
¿Qué sentiríamos
nosotros si ante una situación que nos agobia y nos produce gran temor no pudiésemos
hablar con otras personas o si nadie nos pudiese explicar que algún estímulo
que nos produce temor en realidad no nos dañará?
Lo que seguramente ocurriría
sería que actuaríamos de una manera muy similar a como actúan nuestros
perros, a menos que por un proceso de habituación nosotros experimentáramos
frecuentemente estos estímulos y nos diéramos cuenta de que en realidad no nos
dañarán. Pues bien, debido a que los perros no hablan, éste es el único
camino que tienen para adaptarse a una situación que les causa temor.
Antes de analizar las reacciones de
miedo a los ruidos fuertes y a las tormentas
vale la pena hacer dos aclaraciones:
Primero, es necesario saber que si bien es cierto que un temor excesivo
es contraproducente, no menos cierto es que en condiciones naturales tener miedo
ante situaciones potencialmente peligrosas es normal e incluso beneficioso para
los animales y también por supuesto para nosotros, los seres humanos.
Segundo, un dueño debe evitar acariciar a su animal y hablarle a fin de
explicarle que la situación no es peligrosa. Tanto el tono suave de la voz como
las caricias pueden ser entendidas por el perro como un premio o una gratificación
por su comportamiento, es decir, por tener miedo. Por supuesto, lo que también
debe evitar hacer el dueño es castigar a su animal, ya que esta actitud puede
no sólo agravar el comportamiento en cuestión sino también deteriorar el vínculo
con el perro.
Muchos propietarios de perros saben que unos de los momentos más traumáticos
que deben pasar sus animales durante el año es el de las fiestas de Navidad
y Año Nuevo. Desde ya que esto no se debe a las fiestas en sí mismas sino
a los festejos con pirotecnia. El temor a los estampidos producidos por la
pirotecnia y también por armas de fuego puede ser de origen innato o
adquirido. Los perros presentan una tendencia natural a sentir temor ante estímulos
intensos y además también son propensos a sufrir el fenómeno conocido como sensibilización
, por el cual "aprenden" a temer a ruidos de muy baja intensidad. Tal
es así que a medida que pasa el tiempo los perros sensibilizados presentas
reacciones de temor ante estímulos cada vez más débiles o reacciones cada vez
más intensas ante el mismo tipo de estímulo.
En el caso de miedo a las tormentas probablemente intervengan los mismos
componentes que en el punto anterior, es decir, lo innato y lo aprendido. Sin
embargo, aquí hay que destacar que los perros no sólo muestran temor una vez
iniciada la tormenta, sino también antes. Esto presumiblemente se debe a la
presencia de cambios ambientales, tales como un aumento de la humedad y una
disminución de la presión atmosférica, que los perros asocian con una
tormenta.
Tanto en el caso del miedo a los ruidos como a las tormentas, el objetivo es
lograr que el perro que lo padece logre superarlo o al menos se acostumbre a
tolerarlo. Para ello existe una técnica denominada desensibilización
sistemática, que consiste en exponer al animal a un estímulo capaz de
provocar una reacción de temor a una intensidad tan baja que esta reacción no
se produzca y así permitir que ocurra la habituación a ese bajo nivel de estímulo.
Luego la intensidad del estímulo puede ser incrementada gradualmente,
teniendo la precaución de no provocar una respuesta emocional en el perro. Si
este procedimiento se continúa hasta que el estímulo en cuestión es
presentado en su máximo potencial, será posible que la reacción de temor
desaparezca por completo.
En lo que respecta a las tormentas se pueden utilizar grabaciones que
reproduzcan sus sonidos característicos, comenzando con un volumen bajo y
aumentándolo gradualmente a medida que transcurren las sesiones. En este
caso es imposible reproducir las condiciones ambientales existentes durante las
tormentas, por lo que obtener un buen resultado final no siempre suele ser fácil.
En el caso del miedo a los estampidos, se puede utilizar un arma de fuego con
balas de salva o elementos de pirotecnia y comenzar a una distancia tal que el
sonido emitido llegue a los oídos del perro a una intensidad muy baja, para
luego, con el correr de los días, disminuir la distancia de emisión del
sonido.
Por último, en los casos de mayor gravedad será necesario utilizar una
medicación adecuada a fin de lograr tranquilizar al animal para después
aplicar la desensibilización sistemática. Desde ya el tratamiento a seguir
debe estar en manos de un médico veterinario generalista o de uno especializado
en comportamiento animal, quienes serán los encargados de prescribir la
medicación pertinente y de monitorear los resultados. Si bien la mayoría de
las consultas que reciben los veterinarios con respecto al miedo a los
estampidos se concentran entre el 23 y el 31 de diciembre de cada año, lo ideal
sería que los propietarios consulten con suficiente antelación como para poder
implementar un tratamiento curativo y no sólo paliativo.
Finalmente es importante tener en cuenta el dicho popular que dice que siempre "es
mejor prevenir que curar" y por lo tanto tratar de exponer a los
cachorros desde edad muy temprana y en situaciones no traumáticas sino
placenteras a los estímulos que uno desea acostumbrarlos y así evitar la
aparición futura de comportamientos fóbicos.
Extracto del libro
"Nuestro perro"
Autor: M.V. Claudio Gerzovich Lis
Comportamiento animal
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Fuente
visitar: www.comportamientoanimal.com
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