El rol
del perro
en la sociedad
Aunque podría deducirse que la
existencia de un vínculo entre los perros y las personas es un fenómeno
contemporáneo, en realidad tiene una larga historia en el mundo occidental y
también en otras culturas. De hecho, es un fenómeno tan antiguo que se remonta a
los comienzos del proceso de domesticación.
No resulta descabellado suponer que
en un comienzo los seres humanos no creyeran en la superioridad de su especie ni
estuvieran convencidos de ocupar un lugar de privilegio entre los seres vivos.
Por el contrario, ya que por aquel entonces el hombre debía luchar contra los
fenómenos naturales, es probable que haya percibido que el animal poseía medios
físicos superiores para sobrevivir. Sólo después de millones de años el hombre
pudo relacionarse con los animales a través de procesos como el amansamiento
y la domesticación. De este modo, la sensación inicial de temor y, en el
caso de los lobos (el antecesor del perro), de competencia por la comida,
desapareció y en su lugar surgieron sentimientos de confianza y
colaboración.
El perro ya estaba presente en las
narraciones de la mitología griega. Plutón, dios de los infiernos, encargó a
un perro, Cerbero, la guardia de las simas abismales para evitar que los
espíritus de los muertos pudieran escapar. Homero en la Odisea destaca la
fidelidad del perro de Ulises, Argos, ya que fue el único que reconoció a su amo
cuando regresó a su patria con ropaje de vagabundo tras una larga ausencia.
Aparentemente los griegos fueron los primeros en adoptar al perro como animal
de compañía.
También en el antiguo Egipto existía
el animal dios, como por ejemplo Anubis, con cabeza de chacal y cuerpo de
lebrel. Incluso según el totemismo, una forma primitiva de religión, un animal
de una determinada especie era considerado como antepasado común de los animales
vivos de la misma especie y de los hombres del clan o de la tribu.
En el Imperio Romano la figura del
perro tuvo diversas funciones. Por un lado, se lo utilizaba en espectáculos
populares y en los grandes circos, donde combatía con poderosos osos, estimulado
por la gente, que disfrutaba del derramamiento de sangre. También participaba en
las cacerías, durante las que muchos perros morían. Por otro lado, en una
sociedad tan refinada como llegó a ser la romana, también el perro era una
compañía. La descripción que el poeta romano Marco Valerio Marcial hace de
la perra de su amigo Publio, Issa, lo refleja con claridad. Dice Marcial: "Issa
es más pura que un beso de paloma, más cariñosa que todas las muchachas, más
preciosa que las perlas de la India... Para que su última hora no se la llevara
del todo, Publio reprodujo su imagen en un cuadro en el que verás una Issa tan
parecida que ni siquiera la misma Issa se parecía tanto a sí misma".
Por el contrario, durante la Edad
Media, que se extiende desde el fin del Imperio Romano (475 d.C.) hasta
el siglo XV inclusive, la relación entre el ser humano y los animales estuvo
sumida en el más absoluto oscurantismo. Esto se debió a que la Iglesia
Católica desaprobaba rotundamente la posesión de animales. Si bien se
sugería que el alimento utilizado para los animales en realidad debía darse a
los pobres, es más probable que la causa de esta condena fuera la creencia de
que los maleficios de los brujos eran capaces de encarnarse en los animales.
Durante esa época, se los consideraba brutos, sin inteligencia ni sentimientos,
y se los culpaba de actos delictivos. Varios animales fueron quemados en público
después de haber sido golpeados o estrangulados. Incluso muchas de las personas
que poseían animales fueron excomulgadas y hasta condenadas a muerte. Una
explicación de los sentimientos negativos que existieron durante gran parte de
la historia de la humanidad hacia la posesión de animales como compañía es que
las relaciones efectivas hacia ellos se consideraban inmorales y contra el orden
natural de la vida. Durante mucho tiempo sólo una elite privilegiada, con rango
y riqueza, podía permitirse la tenencia de animales.
Durante el siglo XVI, con el
surgimiento del humanismo, se produjo un cambio importante en la concepción
de los animales y en la ciencia en general. Por ejemplo, Montaigne
(1533-1592) creía en la identidad de las actividades psíquicas humana y
animal. Sin embargo, durante esa época subsistían muchos prejuicios, como
aquel que sostenía que las convulsiones que sufrían algunas personas eran obra
del demonio, capaz de adoptar la forma de todos los animales
conocidos.
La posesión de animales entre la
población europea fue siendo gradualmente aceptada a partir de fines del siglo
XVII y se expandió en forma notoria hacia fines de¡ siglo XVIII. La tenencia de
animales como compañía en su forma actual es aparentemente una invención
victoriana de¡ siglo XIX, consecuencia de un cambio en la percepción de la
humanidad acerca de su posición en el mundo. La adquisición de conocimientos
sobre la naturaleza permitió que todo lo relacionado con ella no se percibiese
como algo amenazador. Incluso durante este período se produjo el desarrollo de
nuevas razas de perros a través del control de la reproducción. No
obstante, la práctica de tener animales domésticos seguía reservada a las clases
altas y medias. Se consideraba inapropiado que las clases bajas tuvieran
animales domésticos porque carecían de recursos económicos para garantizar su
subsistencia.
También existen datos interesantes de
otras culturas acerca de su relación con los animales y, en particular, con los
perros. La cultura oriental nos muestra que por ejemplo en el Japón del siglo
XVIII el hecho de que un emperador naciera bajo el signo del Perro
(uno de los doce signos celestiales) motivaba que el perro gozara de una
exagerada consideración. Esto se puso de manifiesto en que cada calle de todas
las poblaciones debía mantener un cierto número de animales. Si los perros
eran insultados, las leyes castigaban a su agresor y si alguien mataba a uno
sufría la pena de muerte.
Sin embargo, en la mayoría de los
países del continente asiático existía, y todavía hoy perdura, una actitud
totalmente negativa hacia los perros. La enorme cantidad de animales
vagabundos no sólo pone en peligro sus vidas, sino que constituye un grave
problema para los seres humanos debido a que estos perros son un importante
reservorio de enfermedades transmisibles, tales como la rabia y diferentes tipos
de parásitos.
Otro ejemplo interesante del
significado que los perros han tenido y aún tienen en los países asiáticos lo
constituye la República China, donde desde tiempos inmemoriales estos animales
son utilizados para la alimentación humana.
El rol del perro en la
actualidad
En la sociedad moderna las
actitudes hacia los perros son muy variadas. En los países occidentales,
donde se han llevado a cabo la mayoría de las investigaciones, la actitud
hacia los perros es de total humanización, hasta el punto de brindarles
mayores cuidados que a los seres humanos, o de la más absoluta indiferencia e
incluso de total desprecio por sus vidas.
La primera situación es fácilmente
comprobable cuando observamos los productos que muchos dueños adquieren para sus
perros, que incluyen desde hermosos abrigos especialmente diseñados hasta
sofisticadas alhajas. Obviamente la adquisición de estos productos responde, la
mayoría de las veces, a las necesidades de los dueños más que a las de los
propios perros. Para ilustrar la segunda situación sólo basta un ejemplo. En
los Estados Unidos se sacrifican anualmente alrededor de doce millones de perros
y aunque las cifras puedan variar, esta realidad es similar en la mayoría de
los países.
En lo que respecta a la tenencia de
perros, esto puede deberse a razones de diversa índole. En una sociedad tan
competitiva e individualista como la actual, el motivo más común para tener
perros es la compañía ya que para muchas personas estos animales brindan
un afecto incondicional. Las personas que no tienen animales consideran que
se utilizan como reemplazos inferiores de la interacción social humana. Más aún,
muchas de estas personas suelen creer que este tipo de dueños presenta un
comportamiento social y emocional anormal. Si bien en casos aislados esta
posición puede ser cierta, innumerable cantidad de estudios han demostrado
que la mayoría de los dueños de perros son personas normales, cuyos
compañeros animales mejoran su calidad de vida.
Otro de los motivos por los cuales la
gente tiene perros es su utilización como colaboradores en diferentes
tareas, entre las que podemos mencionar las de ayuda a discapacitados tanto
físicos como mentales, salvataje de personas y detectores de drogas y
explosivos, entre otras. En algunos casos, la crianza de perros de razas
puras es un hobby; en muchos otros, un símbolo del nivel socioeconómico de su
propietario.
Lo cierto es que las actitudes que
las personas tienen para con sus perros suelen ser diferentes y muchas veces
reflejan su personalidad. Por eso es sumamente interesante analizarlas en
detalle para que el lector las conozca y pueda sacar sus propias
conclusiones.
Extracto del libro "Nuestro perro"
Autor: M.V. Claudio Gerzovich Lis
Comportamiento
animal
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