Vivir junto
a un cachorrito
Los perros son sin duda los
animales más fieles y dulces para acompañarnos durante nuestra vida, ya sea
que de chicos tengamos la bendición de crecer junto a uno de ellos, o bien de
grandes experimentar su compañía; creo que la vida del ser humano no puede estar
en soledad o intraespecie sino con un ser cariñoso y entregado
como son estos bichos.
La vida me dio la gracia de ver a mi perra llorar junto a mi cuando (yo
lloraba siendo niña), me dio la cosa más maravillosa que es poder crecer con
el amor desmedido casi exagerado, que no pide nada a cambio más que
las cosas esenciales y un pequeño porcentaje del amor que ellos nos dan. En
aquel momento me tocó vivir mi infancia con una ovejera, hoy soy yo quien elige
y quien sigue creciendo como ser humano; esta vez con una doga argentina
que en tan sólo dos días me llegó al corazón.
Lamentablemente la gente sigue creyendo en los fantasmas de que los animales
tienen un instinto irremediable de pelea, agresión e incluso se
llenan la boca diciendo que tal o cual raza son perros asesinos. Tal como
leí hace poco, no hay duda de que el animal que desarrolle ese instinto no es
por sus características genéticas sino porque sus dueños se han encargado de
que lo desarrollara, o bien que no fueron criados con el amor y la
constancia de educación que necesita cualquier ser, y en este punto lo
comparo directamente a un niño; el perro tiene las mismas necesidades
educativas.
Mi perrita en no más de una hora comprendió que su espacio de la casa donde vive
no es enteramente suyo, comprendió no con daño corporal ni agresión sino
constancia y un simple NO que su lugar es afuera cuando yo lo
dispongo o adentro cuando lo deseo. Del mismo modo, hay momentos para jugar
y corretear y momentos en el que se tiene que calmar y jugar
solita.
Entonces, yo me pregunto,
¿Cómo puede haber gente que los agreda, los mantenga en malas condiciones
higiénicas y alimenticias; si mantener un animal en buenas condiciones no cuesta
demasiado más de lo que puede costar tener bien a un hijo propio?
Cuando Jaded me corre y me atrapa, cuando me lame toda
la cara y me tironea del pelo me siento inmensamente feliz, mi vida
tiene otro sentido desde que decidí volver a tener una mascota, que en realidad,
aunque muchos se opongan, para mi es un miembro más de mi familia y de mi
hogar.
Nada se compara a tener una mascota, cuando el cachorro es uno mismo, uno crece
con ellos, cuando el cachorro son ellos uno los guía para ser buenos y fieles...
ellos nos dan del mismo modo que nosotros lo hacemos.-.
Fuente:
Maria Florencia Gómez - Dirección: LA PLATA - PCIA DE BUENOS
AIRES - ARGENTINA. - TELÉFONO: 0221 - 421 - 9517
Mi nota se trata sobre lo que yo considero importante en la crianza de una
mascota, mi vida junto a ellas, su vida junto a mi.
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