Las consecuencias
de ser
una buena mama
La eclampsia
canina es una enfermedad netamente metabólica que se produce en las perras
en estado de gestación o después del parto. En la perra generalmente se
manifiesta entre una y dos semanas posteriores al parto.
Para prevenir esta enfermedad hay que tener en cuenta la alimentación de la
madre durante la gestación. Son propensas a contraerla aquellas perras que
se alimentan únicamente con carne. La dieta debe estar compuesta por varios
alimentos: carne, leche, queso, verduras, etc. o bien, un alimento balanceado
súper Premium de alta calidad para cachorros que está indicado para hembras
gestantes por la suplementación de vitaminas y minerales que contiene.
Aunque parezca una contradicción: Suplementar la dieta con calcio no
parece jugar un rol fundamental en la prevención de la eclampsia, sino que de
hecho el sobresuplemento de calcio durante el embarazo puede realmente causarla.
La causa de la eclampsia en la perra se debe a una disminución de la
concentración del calcio en sangre. Es lógico que una camada numerosa
representa un esfuerzo grande sobre la capacidad de la madre para suministrar
calcio, por intermedio de la leche que le da a sus cachorros para el desarrollo
de su esqueleto, teniendo en cuenta, que ella ha estado suministrando este
elemento a sus crías durante todo el período de gestación.
Síntomas de
Eclampsia en las perras:
Es una enfermedad que comienza en forma casi espontánea con su
sintomatología clínica, la hembra comienza a sentirse inquieta, se
agita, tiembla, tambalea, se tumba sobre un lado como
si tuviese un espasmo, su agitación va en aumento y la saliva moja parte
de su hocico. Los miembros se tornan rígidos por momentos, el animalito no
pierde la conciencia y mira con expresión de ayuda. A esta altura de los
acontecimientos, amos que nunca habían visto una perra en esta situación y
desconocen la enfermedad piensan que se ha intoxicado y en un estado
desesperante llegan a la consulta del veterinario. Otros comienzan aplicarles
remedios "caseros" (aceite con leche) que empeoran totalmente el cuadro,
produciendo en algunos casos neumonías por "falsa vía" (la leche con el aceite
llegan al pulmón) con consecuencias fatales.
Los espasmos pasan, pero se repiten una y otra vez, con intervalos breves
entre cada ataque y si no se aplica un tratamiento correcto, la perrita
morirá de agotamiento o fallo cardíaco después de diez o doce
horas de comenzados los síntomas.
Una vez tratada la perra con eclampsia, es necesario racionar el suministro
de leche a los cachorros y si éstos tienen más de quince días, proceder al
destete. Los cachorros no deben por ningún motivo mamar de la perra
afectada durante veinticuatro o cuarenta y ocho horas posteriores al ataque de
eclampsia.
Como por un proceso natural el animalito querrá estar con sus cachorros aunque
peligre su vida, se tratará por todos los medios que no les dé de mamar,
ella estará muy atenta a cualquier descuido de sus amos para encontrarse con sus
hijos. Desde allí ella los escuchará gemir y estará más tranquila que si se la
aleja de los mismos.
En ese lapso de tiempo que la lechigada permanece sin su madre deben ser
alimentados con un sustituto lácteo, luego se los dejará mamar durante
lapsos de tiempo reducidos. Si los cachorros están lo suficientemente grandes
como para ingerir alimentos por si mismos, es conveniente el destete.
Hay que tener en cuenta que si la perra ya tuvo eclampsia una vez, es
probable que se repita el ataque y los riesgos de muerte aumentan.
Por esta razón es conveniente después de un ataque que ya no tengan más crías.
S.E.C. (Servicio de Educación para el Consumidor)
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