Geriatría felina:
Mi gato esta viejo,
no quiere comer y
se la pasa durmiendo
Los Gatos abuelos que no desean comer: Anorexia en pacientes geriátricos felinos
La falta de apetito (anorexia felina) en los pacientes gerontes felinos
es una preocupación a la que todos los propietarios alguna vez se enfrentan y un
desafío para los médicos veterinarios que los tienen a su cuidado.
Los gatos domésticos heredan de sus antepasados, cazadores solitarios de
pequeños roedores, su forma de alimentarse en pequeñas porciones repetidas a
lo largo del día e incluso por la noche. La mayoría son muy cuidadosos al
comer y se ven influenciados en gran medida por el medio ambiente.
Aprenden y fijan sus preferencias sobre sabores hacia los 6 meses de vida,
momento en que es aconsejable exponer a los gatitos a variados alimentos,
evitando hábitos selectivos al madurar, que los llevan a rechazar comidas menos
sabrosas o diferentes de sus gustos aprendidos.
Los gatos educados para aceptar una mayor variedad de comidas tienen
incrementadas sus posibilidades de recuperarse cuando enferman.
Son múltiples las causas que pueden llevar a un felino a perder los deseos de
alimentarse (anorexia felina), dentro de los problemas médicos se
destacan las enfermedades renales o cardiacas (caquexia cardiaca ),
alteraciones en el sistema nervioso central o las afecciones de la boca
( paladar, encías, dientes ) tan comunes en pacientes ancianos.
Todas las dolencias que elevan la temperatura corporal hacen que el
animal deje de comer. La falta o disminución del apetito es uno de los
indicadores de dolor en forma aguda o crónica, siendo una obligación
profesional aliviarlo.
La senilidad (debilidad orgánica y mental inherente a la vejez) se caracteriza
por la inapetencia.
Factores como una menor capacidad olfativa y gustativa, que restan placer
a la ingesta de alimentos, sumados a una reducida actividad física y a la
disminución en las funciones del aparato digestivo, predisponen a la
anorexia felina en esta etapa de la vida.
Los problemas de comportamiento que originan la pérdida de apetito en
estos pacientes están motivados por situaciones generadoras de miedo o estrés,
como nuevas mascotas, mudanzas, pensionados o cambios en su lugar,
utensilios o cuidador habitual. La ansiedad por separación, es otra causa
de anorexia felina, observable también en el hogar, frente a ausencias o
pérdida de su dueño u otro animal de compañía con el que mantenía una relación
de apego.
Toda mascota que sufre de inapetencia requiere una evaluación médica para
determinar su causa, aunque su trastorno probable sea comportamental.
En estos casos se debe tener especial atención en ofrecer el alimento, rico
en calorías, húmedo, realzando su aroma y sabor,
aromatizado con sustancias que sean de su agrado ( como jugos de carne o
pescado ) y tibios. Dado en pequeñas porciones, que deben ser retiradas
si no las ingiere, de preferencia en su lugar y comedero habitual, limpio y en
los horarios acostumbrados.
Es importante no olvidar promover ejercicio físico adecuado a su estado y
brindarle un lugar tranquilo para evacuar en los animales con anorexia felina.
La experiencia diaria con pacientes coincide con algunos estudios en uno de los
ingredientes fundamentales para un adecuado soporte nutricional a los pacientes
anoréxicos hospitalizados, ofrecer una apetitosa porción de comida en un
ambiente tranquilo, junto a una generosa sesión de afectuosas caricias para
estimularlos a comer, superando el problema que supone la falta de deseos de
alimentarse frente a condiciones adversas de salud o ambientales.
Disfrutémoslos responsablemente. -
Hasta la próxima.
Agradecemos la colaboración para la publicación de esta nota
sobre
anorexia felina a :
M.V. Mario
Miani
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