Si, les duele
lo
mismo que a Usted
o a mí
Aunque muchas personas perceptivas no dudan sobre la capacidad de sentir de los
animales, Leonardo Da Vinci estaba convencido que el día que se conociera su
esencia, un delito contra ellos sería juzgado de la misma forma que uno contra
la humanidad, la característica tendencia del hombre a creerse el centro de las
cosas (antropocentrismo), ha sido cultivada y respaldada desde los tiempos más
remotos de la historia por escritos religiosos y filosóficos.
Estas costumbres del hombre, tan peligrosas como su propensión a pensar que
existen determinadas razas superiores (etnocentrismo) o cotidianas, al exponer
como “salvaje” lo que luego querrá destruir, se utilizan para justificar lo
injustificable y han servido también para considerar a los animales como seres
evolutivamente inferiores, “determinando” que no sentían el dolor de la misma
forma que nosotros, con consecuencias nefastas.
Aunque los científicos han tratado de separar el pensamiento teórico y las
investigaciones de las actitudes que los rodean, como integrantes de una
sociedad, absorbieron los procedimientos de la cultura en que viven, con un
efecto similar al que comenta el psicólogo norteamericano William James cuando
dice: “hay muchas personas que creen que piensan cuando en realidad sólo están
reacomodando sus prejuicios”.
Solo en las últimas décadas del siglo XX la humanidad reconoció que los
animales pueden tener experiencias dolorosas. Durante siglos, las
manifestaciones que observaban en una cirugía o experimentos, se atribuían a
reflejos musculares descontrolados o a respuestas nerviosas. La presunción sobre
lo que debían sentir alcanzó (hasta no hace mucho tiempo...) a otros seres que
no podían expresar correctamente su dolor en el lenguaje apropiado, como
enfermos con alteraciones mentales, discapacitados, ancianos o recién nacidos.
A principios del siglo XXI, la neuroanatomía y neurofisiología humana y animal
avalan la opinión de que por su semejanza, los animales aunque carezcan de la
posibilidad de comunicar verbalmente la experiencia de dolor, frente a un
estímulo doloroso sufren la misma “experiencia displacentera” que los
humanos.
Hablando en criollo, les duele lo mismo que a mí o a Usted.
Reconocer el comportamiento de dolor es una de las más importantes funciones
del Médico Veterinario, por que no todos los animales lo expresan de igual
forma, encontrando patrones de conducta muy diferentes y difíciles de advertir
para sus propietarios; vemos perros que pueden sentirse reconfortados por los
cuidados extras de sus dueños o su médico y otros de carácter estoico que
soportan su dolor escondiendo su molestia, algunos gatos que aumentan su
agresividad o se alejan para esconderse. En el caso de conejos y roedores estos
generalmente no manifiestan ningún cambio evidente, simplemente pueden disminuir
su consumo de alimento y sus movimientos, aunque sufran en forma considerable.
Debemos tener presente que muchos animales en la naturaleza tratan de evitar las
manifestaciones de vulnerabilidad. Para evitar la falta de reconocimiento, en
investigaciones y clínica animal debe usarse el Principio de Analogía: “las
intervenciones que son dolorosas para los seres humanos también lo serán para
los animales”.
El manejo del dolor no solo plantea un compromiso ético y moral sino también
clínico ya que el efecto perjudicial del mismo sobre el organismo en respuesta
al estrés produce una serie de alteraciones como predisposición a infecciones,
complicaciones posquirúrgicas, retardo en la cicatrización de heridas, pérdida
de peso corporal, etc. Estas no solo alejan al paciente de su recuperación sino
que lo inclinan al fracaso en el tratamiento de su patología.
Cada día son más los profesionales preocupados en efectuar un correcto manejo
del dolor, en todas sus facetas, aunque no existan manifestaciones externas
llamativas.
Las mascotas también cambian su conducta en un ambiente extraño, como el
consultorio, presentando signos menos claros de dolor, por lo que es un aporte
de inestimable ayuda los cambios advertidos por el dueño.
El compromiso activo de los propietarios para interpretar una modificación en la
conducta de su mascota como un llamado de atención y un motivo para consultar al
Profesional, nos acerca a poder cumplir con nuestra misión en el alivio y
tratamiento del dolor en las mascotas.
En la actualidad contamos con nuevas drogas, más efectivas y seguras para
el tratamiento de enfermedades con gran componente de dolor, lo que nos permite
brindarles una mejor atención veterinaria y una mayor calidad de vida.
Cuando nos esforzamos en contenerlos, aliviándoles sus dolencias, con su mirada
y su actitud, nos estarán expresando su agradecimiento.... y estaremos
cumpliendo nuestra parte, en el pacto que ellos mantienen con nosotros.
Referencias Bibliográficas:
1 ) Coren Stanley. La fabulosa inteligencia de los perros. Ed. Atlántida. Bs.As.
Arg.1995.
2 ) Ludo J. Hellebrekers. Manejo del Dolor en Medicina Veterinaria Ed.
InterMédica BsAs. Arg 2002
3 ) Maier Richard. Comportamiento Animal. Univ. California. USA. Edit. Mc Graw
Hill. 2001.
4 ) Miani Mario. Taller Educativo sobre Manejo Responsable de Mascotas. S.C.
Bariloche. Arg 2001
Disfrutémoslos responsablemente. -
Hasta la próxima.
Agradecemos la colaboración para la publicación de esta nota a :
M.V. Mario
Miani
C. Onelli 1460 - Local 8 - Centro Administrativo Bariloche
Bariloche - Río Negro - Argentina
TE: 54 - 02944 - 43 - 1721 -
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