Los riesgos
de no educar
Para muchos de los que estudiamos desde diferentes áreas la problemática de las
mordeduras caninas, una de las características que más nos obsesiona sobre
ellos, es que en su gran mayoría pueden prevenirse.
Una de las variables que estudiamos son los patrones de comportamiento humano
frente a estos hechos en cada edad, los que desencadenan los incidentes en
forma tan brusca que superan la capacidad de reacción de la víctima, ocasionando
daños de diferente grado, desde rasguños y heridas superficiales
(afortunadamente en la mayoría de los casos) a lesiones tremendamente serias
como las que sufrió una mujer de 38 años en Francia, que la llevaron a recibir
en diciembre último, el primer transplante parcial de cara, un
acontecimiento histórico para la cirugía y sobre el que todavía están debatiendo
los especialistas en bioética a nivel mundial.
No podemos olvidar los accidentes locales ni los que resultan fatales,
hechos que recibimos a través de todos los medios y nos conmocionan
periódicamente.
De los estudios efectuados en San Carlos de Bariloche, junto a
autoridades de Salud Pública, destaco el 62% de los casos hospitalizados
en el barrio relevado, correspondientes a menores de 13 años y de este
grupo, el 50% perteneciente a chicos de 6 a 8 años, edad en donde el
espíritu de aventura de los varones se combina con una menor vigilancia
paterna.
Debo remarcar las secuelas psicológicas que dejan estos incidentes,
expresadas y reconocidas tanto en niños como en adultos.
Es destacable, en nuestra ciudad, una particularidad con respecto a otros
datos estadísticos nacionales e internacionales, debido al extendido hábito
cultural de mantener los “perros sueltos en la calle” (a pesar de las
ordenanzas municipales al respecto ), que las mordeduras se produzcan
mayoritariamente en la vía pública y en gran número a causa de canes
vecinos a la víctima, como se ha expuesto y debatido oportunamente en
charlas a agentes sanitarios y docentes.
Motivado por los usos y costumbres locales con respecto a la tenencia de
mascotas, debemos ser concientes sobre el riesgo de sufrir mordeduras
caninas, presente en los vecinos de todas las edades, tendencia que solo podrá
revertirse en un mediano plazo si tanto padres como docentes y autoridades
consideran la educación y la prevención de este tipo de accidentes como
una parte importante en la formación de los chicos.
Infórmese y asesórese antes de llevar un cachorro a su casa. Es muy
importante la crianza, socialización y educación en la
prevención de conductas indeseables en su mascota.
Eduque a sus hijos en pautas de comportamiento seguro frente a sus
propios perros y a los desconocidos.
Solo la educación puede reducir el número de accidentes.
Disfrutémoslos responsablemente.
Hasta la próxima.
Agradecemos la colaboración para la publicación de esta nota a : M.V. Mario
Miani - Onelli 1440 y Yatasto - Bariloche - Río Negro - Argentina -
TE: 54 - 02944 - 43 - 1721 -
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