Jugar con ellas es sentir el
ritmo de la vida
es reencontrar el placer primitivo
de vibrar con la energía en libertad
Jugar con ellas es recuperar la
alegría
es revivir la relación tribal de amistad
en la caza imaginaria del disco volador
Jugar con ellas es ser cómplice
cada día
en la liberación de mi esencia primigenia
encarcelada por los mandatos aburridos de mi especie
Jugar con ellas es la mejor
medicina
es sanar las heridas del alma con saltos, carreras
y lamidas hasta borrar las cicatrices
Jugar con ellas
es incorporarme a la danza de la vida.