Se desconoce la etiología
de esta verdadera emergencia veterinaria, pero existen diferentes factores :
predisposición genética, trastorno de la actividad eléctrica gástrica que
produce contracciones musculares patológicas.
Otros factores
desencadenantes pueden ser la realización de ejercicio antes y después de
la comida, alimentación excesiva y estrés.
El tipo de dieta y su
composición no son factores causales de DGV pero las técnicas de
alimentación pueden prevenir el desarrollo de dilatación gástrica en perros
susceptibles.
Aunque el alimento no influye en la aparición de la DGV, la forma de
administrarlo puede ayudar a minimizar el desarrollo de una posible DGV.
Es conveniente alimentar separadamente a los animales (ya que la
presencia de otros animales favorece un mayor consumo), dar varias comidas
pequeñas por día, debe disponer de agua limpia pero no deberá permitirse que
beba gran cantidad de agua antes o después de la comida ni después del
ejercicio.
En lo posible se controlará al
animal 1 o 2 horas luego de la comida.
Se evitará el ejercicio desde una hora antes hasta dos horas después de las
comidas.
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