La demanda de la elección de
alimento es una respuesta aprendida, casi similar a una característica humana ya
que si le ofrecemos a nuestras mascotas diferentes alimentos les estamos
enseñando a perpetuar esta conducta.
Los perros aprenden buenos (y
malos) modales relativamente rápido.
Si unos ojos tristes nos miran
y no nos resistimos a darle “comida humana” esto solamente refuerza la conducta
pedigüeña. Recompensar esta conducta dándole bocadillos sólo ocasiona la
perpetuidad del problema.
Algunos dueños creen que si sus
perros “tienen deseos” de alguna comida es porque les falta algún nutriente en
su dieta. La pica o apetito pervertido generalmente se da por aburrimiento ya
que los buenos alimentos comerciales contienen todos los nutrientes necesarios.
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