Cuando y por
que
las vacunas
de perros y gatos
La vacunación de los
perros y gatos debe considerarse una práctica de prevención terapéutica, por lo tanto
debe estar en manos del profesional veterinario quien debe evaluar las
condiciones fisiológicas del animal, su hábitat, la posibilidad de contacto con
otros animales (epidemiología de las enfermedades) y su historia inmune para
adaptar estos planes a las necesidades del paciente.
En otros países del mundo, las vacunas de perros y gatos se clasifican en esenciales (core)
y opcionales (non-core) a partir de un análisis multifactorial que
incluye la gravedad de la enfermedad, la transmisibilidad y la
potencialidad de ser zoonótica. En nuestro país (Argentina) esto aún no está
definido, pero debieran utilizarse criterios similares incluyendo nuestras
propias características.
Los criterios profesionales deben fundarse en los conocimientos sobre la
respuesta inmune y la variedad de inmunógenos producidos en laboratorio. No hay
que olvidar que la vaccinología se desarrolló utilizando métodos empíricos. En
los últimos años, con los avances del conocimiento sobre el funcionamiento del
sistema inmune y sobre la biología de los patógenos, así como la implementación
de técnicas de biología molecular, los avances o propuestas se realizan con
fundamentos teóricos, pero en cierto sentido, el conocimiento no llega a ser
completo y las propuestas hay que confirmarlas a campo.
La edad del perro o gato a vacunar
La edad de la vacunación de los cachorros esta íntimamente ligada
al estado inmunitario de sus madres. La importancia de la transferencia
de inmunidad pasiva a través de la placenta (que se produce en baja
proporción en perros y gatos) y especialmente a través de la absorción del
calostro durante las primeras horas de vida es fundamental para la sobrevida de
la cría. El neonato no es un inmunodeficiente, sino que diversos factores
afectan su respuesta inmune activa. Si la respuesta se produce, no hay que
olvidar que tiene las características de una respuesta inmune primaria y
está influenciada por las hormonas maternas involucradas en el parto y la falta
de madurez de su sistema de regulación térmica.
El recién nacido posee un ingreso directo a su circulación
sistémica por ombligo de los patógenos ambientales, estos pueden ingresar sin
demasiadas barreras protectoras, por lo tanto es un individuo expuesto.
La inmunidad pasiva en los cachorros protege con altos niveles de anticuerpos a este
individuo, pero retarda por regulación negativa el inicio de una respuesta
inmune normal del cachorro.
La vida media de estos anticuerpos y el grado de absorción de calostro,
influyen directamente en la duración de este período de protección pasiva
en el cual, si vacunamos, podemos generar poca respuesta inmune y quizás
consumir parte de estos anticuerpos protectores.
Una de las estrategias que se ha propuesto para superar la posible interferencia
de los anticuerpos maternos en los cachorros es la utilización de vacunas contra
parvovirus
atenuadas con alto titulo viral y de bajos pasajes de
atenuación. El objetivo es que la dosis vacunal supere la
neutralización de los anticuerpos maternos y el virus pueda replicar en el
organismo e inducir una buena respuesta inmune.
En general la vacunación de los cachorros se recomienda a partir de los 45
días o 6 semanas, momento en el cual generalmente esta interferencia
generada por los anticuerpos de origen materno empieza a decaer. Sin
embargo para asegurar que la respuesta a la vacunación sea efectiva ésta debe
repetirse a las 12 semanas de vida.
Intervalo entre vacunas de perros y gatos
La respuesta inmune es activada en el momento de ingreso del antígeno al
organismo. La respuesta según sea primaria o secundaria posee un período de
inducción de diferente extensión en el tiempo, período donde se ponen en marcha
los mecanismos humorales y celulares que permiten montar una respuesta
protectiva.
Simultáneamente con este estímulo de activación se estimulan también los
mecanismos reguladores de la respuesta que dirige su cinética. Los mediadores
celulares de esta respuesta de estímulo y posterior regulación son las
citoquinas originando un período de respuesta activa y un período
regulatorio en donde predominan las citoquinas supresoras.
Estos mediadores son antígeno inespecíficos, esto significa que pueden
actuar regulando la respuesta de todas las células estimuladas durante este
período sin discriminar el antígeno que las estimuló. Por lo tanto si vacunamos
en este período de regulación negativa estamos afectando la generación de
la respuesta frente a este segundo inmunógeno.
Esta cinética de respuesta debe ser tomada en cuenta al programar un plan de
vacunación, considerando que en general 3 semanas es un período
prudente para que la respuesta a la primera vacuna no interfiera con la
respuesta a la segunda vacuna.
Relacionado con este tópico, la posibilidad de utilizar vacunas combinadas
permite un estímulo simultáneo del sistema inmune frente a diferentes antígenos,
posibilitando la protección con menor número de intervenciones del profesional.
Esta combinación de antígenos debe ser probada para confirmar que no exista
interferencia entre las respuestas.
La interacción entre inmunógenos, inoculados simultáneamente (vacunas
combinadas), mediada por las citoquinas puede ser beneficiosa obteniéndose
una respuesta de mejor calidad comparada con las vacunas monovalentes.
Podríamos considerar que algunos de los componentes actúa como adyuvante
de la respuesta, esto en general se cumple cuando las combinaciones se realizan
entre vacunas virales y bacterianas, donde las paredes de las bacterias
actúan con efecto de tipo inflamatorio y estimulante de la respuesta inmune.
Tipos de vacuna en perros y gatos
Con respecto al tipo de vacunas, las que son capaces de ingresar a través de
las mucosas son de elección cuando están disponibles en el mercado. La
ventaja de este tipo de vacunación es lograr una defensa local y sistémica
al ingreso del patógeno. La respuesta inmune en mucosas tiene una dinámica
propia con la formación de IgA. Este isotipo de Ig tiene la característica de
ser la que se produce en mayor proporción en el individuo diariamente y tapiza
una superficie muy extensa. Además tiene un efecto de neutralización sobre el
patógeno excluyéndolo del tejido sin provocar inflamación.
En los últimos años se ha avanzado sobre el conocimiento de este tipo de
inmunidad local y se han desarrollado vacunas intranasales para
infecciones respiratorias como Bordetella bronchiséptica y el virus de la
parainfluenza canina. A pesar de las ventajas en el tipo de inmunidad ya
enunciadas la incorporación de este tipo de administración en la clínica diaria
no ha sido masiva hasta el presente.
Tanto las vacunas inactivadas como las atenuadas, en general, son
administradas por vía subcutánea. La vía intramuscular aparentemente da mejores
resultados, pero no hay trabajos científicos que confirmen esta práctica.
Frecuencia entre las vacunaciones de perros y gatos
Una vez obtenido un buen nivel de inmunidad con las vacunaciones durante el
primer año de vida (considerando primera, segunda y tercer dosis) se
recomienda la revacunación con una dosis anual.
Si pudiéramos evaluar los niveles de protección individual, en la mayoría de los
casos la revacunación cada 3 años sería suficiente para mantener un grado de
protección adecuado. Este replanteo de los lapsos esta basado en los problemas
que surgen con la revacunación utilizando vacunas inactivadas formuladas con
adyuvantes. Estas sustancias estimulan la respuesta inmune causando
irritación en el sitio de ingreso del inmunógeno y ocasionando, en determinados
individuos, hipersensibilidades y anemias hemolíticas. La
predisposición al desarrollo de estas lesiones está directamente relacionada con
la raza y el número de exposiciones, por lo tanto se comenzó a cuestionar la
verdadera necesidad de la revacunación anual.
Con respecto a la fisiología del sistema inmune, no debemos olvidar que en la
etapa de vejez del animal el sistema de defensa comienza un período de
decadencia, que hace que debamos reforzar la inmunización de los gerontes
para mantenerlos protegidos frente a este aumento de sensibilidad a las
infecciones.
Por lo tanto, a pesar de recomendar vacunaciones de refuerzo a intervalos
prolongados durante la madurez del animal, no debemos olvidarnos de vacunar a
los animales de más de 10 años.
Riesgos y complicaciones en las vacunas de perros y gatos
El uso de adyuvantes en la vacunación de gatos contra leucemia felina
esta íntimamente relacionado con la aparición de fibrosarcoma felino. Por lo
tanto, si el felino no está expuesto a la enfermedad y es un animal que tiene
hábitos caseros se sugiere no vacunar. En caso que por exposición sea indicada
la vacunación se aconseja practicarla en el rabo, ya que en caso de
desarrollo de fibrosarcoma, su amputación no comprometería la supervivencia del
animal.
De todas maneras, al conocer este riesgo el veterinario debe advertir al
dueño del animal la posible complicación de esta vacuna.
En el caso de la vacunación contra coronavirus canino a pesar de tener
una presentación conjunta con la de
parvovirus, su utilización se considera
innecesaria dado que la infección presenta síntomas suaves,
auto-limitantes y afecta generalmente a cachorros menores de 8 semanas,
periodo durante el cual la vacunación no llega a niveles de protección
considerables.
Perspectivas
Las perspectivas futuras de las vacunas se orientan hacia la utilización de
recursos de nueva tecnología (recombinantes, subunidades, ADN
desnudo), apuntando a resolver algunos problemas como reacciones adversas,
respuesta inmune celular efectiva y diferenciación entre vacunados e infectados.
Fuente:
http://www.fvet.uba.ar/vacunas.htm
Por Silvia Mundo – Área de Inmunología
Fuente: InfoVet Nº58
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