Conocida en
general como HIC, esta enfermedad fue llamada así por antiguos
investigadores que descubrieron hígados infectados en los perros que ellos
estudiaban, aunque más tarde se hallaron riñones dañados como una característica
más congruente de esta enfermedad.
Durante años, la HIC, y otros organismos que infectan a los perros fueron
llamados moquillo. Cuando la sola vacuna contra el moquillo no fue eficaz porque
no podía proteger contra organismos invisibles desconocidos adicionales, se
culpó a la vacuna contra el moquillo en vez de culpar la falta de conocimiento
en aquel momento.
Se halló que el virus de la HIC era diferente al virus del moquillo,
aunque como ya se ha dicho, podía presentarse al mismo tiempo, antes o después
del moquillo.
La exposición
es oronasal y el virus se localiza al inicio en las amígdalas de donde se
disemina a los ganglios linfáticos antes de llegar a la sangre. La viremia dura
de 4 a 8 días favoreciendo la diseminación rápida hacia otros tejidos y
secreciones, incluso saliva, orina y heces.
Estando contenido en las secreciones del cuerpo, en especial la orina, las
heces y la saliva, este virus entra de costumbre en el cuerpo de un perro
susceptible, por vía oral. Tres o cuatro días después se presentará una
temperatura elevada, se le enrojecerán los ojos y si la infección es grave, el
perro dejará de comer y puede entrar en coma. De seis a diez días después de la
infección, el perro muere o tiene una rápida recuperación.
Después de sufrir la enfermedad, algunos perros muestran una afección de los
ojos característica con edema de córnea bilateral, conocido como ojo azul.
La cuarta parte de los perros afectados por esta enfermedad, presentan una
opacidad transitoria de córnea (queratitis intersticial), que puede degenerar en
úlceras corneales.
Después de que la HIC fue aceptada como una enfermedad viral distinta al
moquillo, comenzó la labor de descubrimiento de una vacuna para prevenirla. Se
combinaron en una sola, las vacunas contra la HIC y contra el moquillo;
hoy también se combinan con componentes leptospirales.
El agente
etiológico de la hepatitis infecciosa canina, es el Adenovirus tipo II.
Los síntomas de la hepatitis infecciosa canina, no son síntomas
característicos de esta enfermedad por lo tanto muy frecuentemente pueden
confundirse con los síntomas de otras enfermedades infectocontagiosas como el
moquillo canino, la toxoplasmosis, la leptospirosis y la rabia. Esta enfermedad
puede afectar a perros de todas las edades.
Los animales afectados presentan: decaimiento, falta de apetito,
fiebre, conjuntivitis, temblores, convulsiones,
paresias, vómitos, diarrea a veces sanguinolenta.
El tratamiento de esta enfermedad es sintomático (rehidratación,
vitaminas, protectores hepáticos, antibióticos de amplio espectro, elevadores de
las defensas).
La
profilaxis de esta enfermedad se logra con la vacunación de los
animales de todas las edades, la vacuna contra hepatitis infecciosa canina
viene combinada con la vacuna contra el moquillo.
Se debe
vacunar a partir de las 6 - 8 semanas de edad con refuerzo a 21 días y
revacunación anual.
Fuente:
S.E.C. (servicio de educación para el consumidor)
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