Que es una vacuna para perros y gatos

¿Qué es una vacuna para perros y gatos?

Las vacunas para caninos y felinos son herramientas sanitarias que al ser aplicadas, estimulan su aparato inmune, generando protección contra los diferentes agentes infecciosos (Microorganismos Patógenos Virus o Bacterias).

Las vacunas de perros y gatos están compuestas por dos partes a saber:

Antígenos, que son fracciones específicas reconocidas como ajenas, responsables de estimular el aparato inmune para producir los anticuerpos de defensa.

Adyuvantes, fracción de las vacunas que soporta o vehiculiza al antígeno y es el responsable de presentar y liberar en forma correcta los antígenos en el organismo para favorecer la mejor respuesta del mismo.

 

Tipos diferentes de vacunas de perros y gatos:

Según el tipo de vacunas podemos clasificarlas de varias formas, por ejemplo dependiendo del tipo de antígeno y del tipo de adyuvante.


Dependiendo del tipo de Antígenos:

En referencia a los antígenos pueden ser producidos a partir de bacterias enteras, sus toxinas o de virus, por eso hay clasificaciones que hablan de Vacunas Bacterianas, Toxoides y Vacunas Víricas o su combinación. También se puede clasificar en base a si este Antígeno está inactivado (Muerto), o modificado (Vivo). En el primer caso la bacteria o virus luego del proceso de producción se inactiva o mata totalmente, para que no reproduzca la enfermedad, solo queda el Cuerpo de la bacteria, estructura proteica o sus toxinas (Toxoides), las cuales producirán el efecto inmuno estimulante (antígeno) y como consecuencia de ello la formación de los anticuerpos específicos para cada enfermedad. Otra forma de producir la fracción antigénica es a partir de vacunas VIVAS modificadas (atenuadas), estos microorganismos siguen vivos pero se modifican para que no generen la enfermedad, o sea, tiene la capacidad de producir abundantes anticuerpos y/o respuesta celular al ser aplicadas en los animales.

 

Adyuvantes en vacunas muertas de perros y gatos

Tenemos además otra clasificación dependiendo del tipo de adyuvante, que puede ser de tipo acuoso u oleoso.

Adyuvante Acuoso - Es de acción rápida, se absorbe rápidamente por el organismo, produciendo una respuesta rápida del sistema inmune.

Adyuvante Oleoso - Estas vacunas demoran más en ser absorbidas por el organismo y por las características de su adyuvante a diferencia de las anteriores (acuosas) tienen mayor capacidad de generar respuesta sostenida y más duradera en el tiempo. Es importante saber que no hay recetas para aplicar, ya que se puede dar el uso de vacunas Oleosas o Acuosas en forma indistinta o combinada según la recomendación del médico veterinario.


Aplicación de Vacunas en los perros y gatos:

Cuando aplicamos una vacuna se pone en funcionamiento un complejo sistema entre el antígeno de la vacuna, que llega al organismo y el sistema Inmune, este desencadena que los Linfocitos (células de defensa), reaccionen formando anticuerpos específicos para esa enfermedad, los cuales quedarán en la memoria Inmunitaria del animal. Por otro lado se activan otras células del sistema inmune como Fagocitos y Eosinófilos que actúan directamente atacando sobre los microorganismos agresores. Es por este mecanismo que cuando una mascota se pone en contacto en forma natural con ese microorganismo registrado como patógeno, ya tiene los mecanismos de defensa para reaccionar y defenderse de la amenaza externa especifica, ya que su memoria inmunológica reconoce al agente patógeno, gracias a que fue vacunado con anterioridad y esto predispuso al animal a generar anticuerpos para este germen.

Las vacunas para perros y gatos son herramientas que nos permiten anticiparnos y tratar de proteger a la mascota antes de que se de un desafío natural y produzca la enfermedad, de ahí su importancia en la prevención de las diferentes patologías a las que están expuestas los animales. La vacunación es el método más práctico y efectivo. En algunos casos como las enfermedades clostridiales, carbunclo y otras, es el único método capaz de detener la enfermedades, ya que no hay para éstas métodos curativos, sino que únicamente se podrá tomar medidas paliativas poco eficaces luego de instaurada la enfermedad. Todas las categorías de animales son susceptibles a generar enfermedad, pero sin duda las categorías más jóvenes son las más susceptibles.

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¿Por qué?

Es que un animal joven todavía no ha desarrollado su aparato inmune y es cuando está más expuesto a las diferentes enfermedades, es en estas categorías donde debemos tomar las mayores precauciones. Hay que tener en cuenta que los animales jóvenes se pueden vacunar a partir de los 2 meses de edad, tiempo que se considera que el animal ha madurado su aparato inmunológico y que la inmunidad materna no anulará a la vacuna. Recién a partir de ese momento estará capacitado para recibir su primera vacunación, (primovacunación). Además los animales jóvenes son los que mejor responden a las vacunaciones y es en este momento de la vida del animal cuando se está registrando la futura batería de defensas con la que contará el individuo para el resto de su vida. O sea que en los animales jóvenes estamos invirtiendo en la capacidad de respuesta que tendrá a lo largo de su vida. Si necesitáramos proteger a las mascotas antes de los dos meses de vida, deberíamos vacunar a las Madres, para que por vía calostral o placentaria le den a ese animal la inmunidad necesaria para ese período, esto se hace normalmente entre 2 a 3 meses antes del parto vacunado a las madres.

Siempre luego de una primera dosis de vacuna o primo vacunación debemos de realizar otra vacunación, debemos hacer un efecto de refuerzo de la inmunidad, este efecto se conoce con el nombre de efecto Booster, el cual levanta las defensas de manera exponencial y nos da la tranquilidad de tener una mascota bien protegida. Estas revacunaciones (2º, 3º, 4º dosis), debemos hacerla a los 15-21 días posteriores a la primo vacunación para vacunas acuosas y a los 45-60 días posteriores si utilizamos vacunas oleosas. Luego de estas primeras vacunaciones deberemos establecer un calendario de vacunaciones según recomendación del medico veterinario.

La frecuencia de Vacunación en perros y gatos o refuerzos (período entre una vacuna y otra) depende de múltiples factores a saber:

• Tipo de enfermedad
• Sistema de Producción y Manejo
• Tipo de Campo
• Categoría de los animales
• Clima y época del año
• Condiciones predisponentes para la enfermedad.


Como vemos hay un efecto multifactorial y para tomar la decisión correcta de cuando y con que frecuencia debemos vacunar nuestros perros y gatos, debemos tener en cuenta los factores antes mencionados. De estos factores y de los Registros e Historia de cada caso, es que deberemos de hacer nuestro Plan Estratégico de Vacunación y luego ser variado según un Plan Táctico que está en función a los factores antes mencionados y que irán apareciendo a lo largo del tiempo.

No son convenientes recetas rígidas sobre los planes de vacunación de perros y gatos sin tener en cuenta que cada establecimiento es una realidad diferente, aún estando en la misma zona, ya que las variaciones de los tipos de suelos, categorías y condiciones son diferentes aún en establecimiento cercanos.

Muchas de las enfermedades de perros y gatos son transmitidas por contagio directo (de animal a animal), pero una gran cantidad son transmitidas desde el medio ambiente (telúricas), esto es importante ya que lo que está pasando en un establecimiento vecino no tiene porqué de ser igual a lo que pasa en otro establecimiento cercano.

Un concepto muy importante cuando se aplica vacunas en poblaciones de animales es saber que no todos los animales van a responder igual a las vacunas, ya que hablamos que vacunamos a individuos que si bien conviven en un mismo lugar son genéticamente diferentes. Esto es importante ya que no todos responden por igual en su respuesta inmune, lo que trae como consecuencia que la protección puede no ser del 100%, es decir, pueden quedar animales desprotegidos aún cuando se haya vacunados. Esto se debe a que cada animal reacciona de manera diferente a la vacunación habiendo animales que generan una inmunidad sólida y otros que apenas dan una inmunidad débil. Es por eso que cuando vacunamos a un grupo de animales la respuesta inmunitaria es variable y depende de muchos factores a saber:

Factores intrínsecos del animal. Genéticos, enfermedades hereditarias, madurez del aparato inmunitario, estado de salud, parásitos, carencias, etc. Estos factores llevan a que la respuesta individual sea variable, llegando en algunos casos a animales que responden muy mal a una vacunación, próximos al 10 % de una población, que por más que los vacunemos, no van a dar una buena respuesta inmune.

Factores externos al animal. Esta dinámica entre la protección que tiene los animales vacunados y el desafío es un factor fundamental para determinar la frecuencia de vacunación. Este equilibrio de protección:

Calidad de Vacuna + Sanidad animal


Desafío (sistema de producción)

Esto es muy importante ya que es un concepto dinámico, cuando vemos que los desafíos aumentan y que las condiciones se hacen propicias para producir la enfermedad, es cuando debemos de aumentar los niveles de protección vacunado los animales, de esta manera restablecemos nuevamente este equilibrio y el animal estará protegido. Si la vacunación no se realizara en ese momento quedamos expuestos a riesgos. Con desafíos muy grandes que van a ser mayores que los niveles de protección en ese momento dado y por ende es factible que se pueda producir la enfermedad.

El momento de vacunación por consiguiente estará dado por factores que nos determinen un aumento del riesgo y el tiempo que ha transcurrido desde la última vacunación, ya que la curva de protección cae drásticamente con el tiempo y no se recomienda dejar la vacunación para cuando los niveles de protección son muy bajos. Debemos manejarnos con esta relación por encima del punto de equilibrio ya que si se da un aumento brusco en el desafío se desencadena la enfermedad.

En el caso que se desencadene la enfermedad debemos vacunar en forma urgente pero no tendremos respuesta inmunitaria buena hasta por lo menos unos 10 a 15 días luego de la vacunación, por lo cual se deben esperar que en este lapso haya animales afectados, hasta que se haya restablecido el equilibrio


Protección / Desafío.

Cuando vacunamos no estamos comprando tiempo de protección, es por eso que nos podemos arriesgar a decir que las vacunas tienen un tiempo en el cual protegen, estos tiempos están dados normalmente por datos estadísticos los cuales nos dan algunos márgenes de seguridad, y dependen de cada zona, tipo de explotación (cuanto más intensiva más riego y por ende hay que vacunar con mayor frecuencia), pero nunca podemos fijar un límite preciso para determinar el momento de vacunación, ya que existe un fino equilibrio entre la protección y el desafío que varía día a día.

Debemos ser conscientes que cuando manejamos productos biológicos (vacunas) a diferencia de productos terapéuticos, los factores que influyen son muchos y además menos tangibles, por lo que debemos siempre extremar las medidas, y las precauciones, ya que el acto de vacunación está implícito el concepto de prevención.

En un próximo número veremos cuales son las medidas correctas del uso de vacunas y de las cosas que se deben hacer y las que no se deben hacer para que cuando vacunemos podamos lograr el efecto esperado (promesa del producto) para el cual el fabricante ha puesto todo su conocimiento y sus controles de calidad al servicio de que se cumplan en las vacunas tres reglas para que sean acordes con su cometido de calidad, estas son:

• Que las vacunas sean inocuas, esto quiere decir que no desencadenen la enfermedad al ser inyectadas en las mascotas.
• Que cumplan con la pureza, este concepto está relacionado a que no deben contener contaminantes que alteren la calidad de los antígenos y lo más importante que tengan la potencia para proteger a los animales de las enfermedades según los estándares de calidad exigidos a nivel internacional.

 

S.E.C. (Servicio de educacion al consumidor)

 

 


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