El ciclo sexual de la perra y la llegada a la pubertad



El celo: La llegada a la pubertad de la perra


La llegada de la pubertad en la hembra canina es acompañada de cambios fisiológicos y de comportamiento que se manifiestas con el celo o sangrado vulvar, la edad de aparición varía, en el caso de las perras pequeñas (yorshire, Caniche, maltés, etc.) es alrededor de los 6 meses, en las grandes puede llegar a los 2 años.-


Ciclo sexual de la perra:

El período de celo suele presentarse dos veces al año, aunque en algunos casos el intervalo puede acortarse o prolongarse, habiendo animales que ciclan una vez cada doce meses.

El ciclo sexual de la perra se divide en cuatro etapas: proestro, estro (estos dos constituyen el celo), metaestro y anestro cada uno de estos periodos presenta características propias.

El proestro tiene una duración promedio de nueve días, hay pérdidas sanguinolentas por vulva (no existe analogía con la menstruación en la mujer, ya que en el humano significa fin del ciclo con derrumbe de la cubierta del útero, mientras que en la perra es comienzo del ciclo por aumento del riego sanguíneo ), los labios vulvares se agrandan y endurecen a medida que avanzamos en el proestro van perdiendo turgencia.

Algunas perras tienden a orinar con mas frecuencia o en lugares en que no lo hacían habitualmente, otras a escapar o insistir en sus paseos habituales.

Durante el periodo de celo la hembra atrae a los machos debido a que en el vestíbulo vaginal se elaboran unas sustancias llamadas feromonas que estimulan los receptores químicos olfatorios del macho, esta sustancias también pueden estimular a otras hembras con las que conviven y comenzar a ciclar. Si bien atrae a los machos, permite que la huelan pero no se deja servir.

El comienzo del estro o celo propiamente dicho lo marca la aceptación del macho por parte de la hembra, la duración de esta etapa es variable 5 -10 días. El sangrado continua, aunque menos intenso, vulva con mayor edema y mas blanda, si pasamos una mano sobre el lomo en la base de la cola eleva los labios vulvares, postura característica de la aceptación, comienzo del período fértil permite el servicio (uno o varios), pasado este momento volverá a rechazar al macho.

Todos estos cambios morfológicos y de conducta son debido a la acción de hormonas, secretadas por los ovarios, estrógenos y progesterona . Durante el proestro crecen en los ovarios, folículos (estructuras que contienen los óvulos) cuanto más crecen, más estrógenos producen (secreción vaginal, aumento del tamaño de la vulva, conducta) llegando al final del proestro estas hormonas alcanzan su máxima concentración la progesterona comienza a aumentar luego los estrógenos a descender, este descenso junto con el ascenso de la progesterona permite la liberación de otra hormona: L.H. (hormona luteinizante, secretada por la glándula hipófisis ubicada en la cavidad craneana) , comienzo del estro, la L.H. va a permitir la liberación del óvulo del folículo (ovulación) aproximadamente 48 hs. posteriores a la secreción. Ocurrida la ovulación se forma en el ovario el cuerpo lúteo productor de grandes cantidades de progesterona.

El óvulo canino tiene la particularidad de que, tal cual es eliminado no puede ser fecundado necesita madurar en un lapso de 48 hs.

Siguiendo con lo que observamos sintomatológicamente una perra servida en el día 11 de comenzada la perdida y con un solo servicio quedara preñada. Sin embargo existen perras con celos mas cortos o mas largos, también aquellas que a pesar de estar en el momento adecuado no aceptan la monta o bien que la aceptación comienza varios días antes de la ovulación o que siguen aceptando varios días después, con lo cual servicios muy tempranos o tardíos resultaron infértiles.

En el caso de las perras que no aceptan la monta es muy importante una correcta revisación de genitales y aparato locomotor (miembros posteriores y columna) ya que pueden existir impedimentos físicos para la copula, aunque también encontramos alteraciones en la conducta, hembras muy mimadas o que conviven con otros machos y se vuelven selectivas.

Debido a todas estas características determinar el momento fértil solamente por la sintomatología puede traer fallas en la concepción. Existen en la actualidad diferentes estudios: test o dosaje de L.H., citología vaginal, test o dosaje de progesterona, que nos permite ubicar el momento mas oportuno para realizar el servicio.

El servicio o acoplamiento tiene varías etapas, comienza con juegos y participación activa del macho y la hembra, olfateo y lamido de genitales, luego el macho monta y abraza la hembra, inicia la búsqueda mediante movimientos de la pelvis, se produce finalmente la penetración, la misma se logra sin erección ya que el pene presenta un hueso que confiere rigidez al mismo.

Una vez realizada la penetración, los movimientos copulatorios son mas intensos, produciéndose la erección y abotonamiento.

Llegada esta etapa algunos machos desmontan y giran quedando ambas grupas enfrentadas, otros permanecen montados sobre la perra como descansando durante un breve tiempo.

Durante los primeros minutos de esta fase en los que los perros desmontan enseguida o durante la fase pasiva con el perro montado, se produce la eyaculación de la porción rica en espermatozoides.

El resto del tiempo que dura el abotonamiento se produce la eyaculación de la porción prostática que le da volumen al eyaculado. Los espermatozoides llegan rápido al lugar de fecundación (trompas de Falopio), no importa entonces el tiempo de acoplamiento, ni el hecho que la hembra orino después del servicio.

A los 10 días posteriores al servicio bajan los embriones juntos al útero y en la misma etapa de desarrollo (aunque haya recibido varios servicios).

Ya estamos en la otra etapa del ciclo: metaestro, período que se inicia con la finalización del celo y se mantiene durante todo el tiempo que dure el cuerpo lúteo, independientemente que haya ocurrido o no gestación. La duración del metaestro es variable, 110 a 140 días, ocurren en él, la nidación de los embriones gestación y lactación.

En el caso de las perras que no han sido servidas, debido al nivel de progesterona elevado, pueden presentar síntomas de pseudogestación. La acción que la progesterona produce sobre el útero para permitir albergar los cachorros también lo hace susceptible a la instauración de patologías uterinas.

El último período que nos queda por mencionar es el anestro la duración del mismo es variable y es el que va a condicionar a la perra para que presente uno o dos ciclos por año, ya que los períodos anteriores tienen un tiempo promedio fijo. Es un período de reposo sexual, no hay cambios hormonales, la hembra no presenta síntomas particulares ni tampoco alteraciones en el comportamiento.

Muchas veces los propietarios preguntan cuándo es conveniente que su mascota tenga cachorros, la edad adecuada para el primer servicio varía según la raza. Es así, que, en las razas pequeñas, éste puede realizarse alrededor del año y en las grandes, es conveniente esperar hasta los dos años y medio. Sin embargo, no hay que tener en cuenta sólo la edad, sino también el desarrollo corporal y madurez adecuada para que la hembra pueda mantener la preñez, parto y amamantamiento de sus cachorros.

Por otra parte, conviene tener en cuenta hasta cuándo servir una perra. Si bien las perras ciclan toda su vida los últimos celos pueden ser sin manifestaciones externas o irregulares.

Sería apropiado no prolongar los servicios más allá de los siete años aunque, esto también está muy relacionado con el estado del animal y sus antecedentes sanitarios y reproductivos.


Autora: Dra. Norma Monachesi - Docente de la Cátedra de Teriogenología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires

 


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