La inadaptacion canina segunda parte

Cuando se produce inadaptación en los perros

El hecho de que el perro se haya desarrollado para responder a estímulos provenientes de un determinado ambiente, implica que, fuera de este ambiente deba poner en marcha nuevos y diferentes mecanismos de adaptación. El más importante de estos mecanismos es el estrés. El estrés en sí no es malo porque permite al organismo hacer frente a lo que percibe como peligro y superar la situación. En el ambiente natural se produce cuando el carnívoro ataca a una presa y la presa huye, cuando hay un peligro inminente por la vida del individuo o, incluso cuando hay cambios de temperatura y de disponibilidad de alimento..

En nuestros hogares parecería, entonces, que las mascotas no puedan sufrir estrés, considerando que su vida no está en peligro y que disponen de todo el alimento que necesitan… y más. Entonces, ¿cuál puede ser la fuente de estrés en un animal doméstico como el perro?

En la mayoría de los casos se trata de un estrés social que depende de las relaciones que se establecen en el entorno doméstico. Los problemas que más observamos son: 

- la falta de liderazgo por parte del propietario, 

- castigos inapropiados o mal aplicados, 

- errores de comunicación, 

- manejo erróneo de los recursos, 

- incomprensión de la comunicación gestual, 

- falta de estimulación y enriquecimiento ambiental,  

- falta de ejercicio,

- falta de socialización,

- incoherencia,

- falta de entrenamiento,

- falta de educación básica


Estos son solo algunos de los factores que permiten que el perro no se adapte a la vida en sociedad humana. 

En este caso se ponen en marcha los mecanismos de estrés, los mismos que el animal experimenta en la naturaleza. Solo que en este caso los estímulos que producen estrés no cesan y así los mecanismos internos de respuesta al estrés se disparan y aparecen los problemas de comportamiento. 

Un perro continuamente “activado” por estímulos externos, reaccionará de forma activa, por ejemplo con agresividad activa o pasiva, llegando a desarrollar comportamientos compulsivos y estereotipias.

La inadaptación de la mascota al ambiente en el cual lo obligamos a vivir, produce una falta de Bienestar. Este concepto está relacionado con la integridad física y psicológica de los animales, características que no siempre son fáciles de medir. Una definición que se acepta bastante universalmente se basa en el criterio de las “5 libertades”, formulado por  el Consejo de Bienestar para Animales de Granja del Reino Unido (Farm Animal Welfare Council), en 1993.


Según este criterio, los animales deberían estar: 

 •1.- Libres de hambre y sed: esto se logra a través de un fácil acceso a agua limpia y a una dieta capaz de mantener un estado de salud adecuado. 

•2.- Libres de incomodidad: esto implica que a los animales se les debe otorgar un ambiente adecuado que incluya protección y áreas de descanso cómodas. 

•3.- Libres de dolor, injurias y enfermedad: para lograr esto se deben instaurar  un buen criterio de medicina preventiva, así como establecer diagnósticos y tratamientos  adecuados a los diferentes estados de enfermedad.

•4.- Libres de poder expresar su comportamiento normal: para esto se les debe proporcionar espacio suficiente, infraestructura adecuada y compañía de animales de su misma especie, de modo que puedan interactuar. 

•5.- Libres de miedo y distrés: para lograr esto se les debe asegurar a los animales condiciones que eviten el sufrimiento psicológico.


Como podemos notar, en estos puntos se hace mucho hincapié en el ambiente, considerando que, una vez proporcionado al animal el bienestar físico, es sumamente importante manejar correctamente el ambiente para que pueda también desarrollarse correctamente desde un punto de vista comportamental y emocional.


Síntomas de inadaptación en los perros

¿Cómo podemos saber si nuestro animal es feliz y si le otorgamos un ambiente saludable? 

Para un ojo experto puede ser posible, aunque no siempre fácil, reconocer signos de que un animal goza de un buen estado físico y emocional. Sin embargo  los propietarios de mascotas no siempre  pueden darse cuenta de que su animal padece algún tipo de trastorno, al menos hasta que ya sea grave y haya desembocado en un problema médico o etológico. A su manera nuestro perro nos habla y debemos saber escucharle.

Una de las alarmas que debe atraer nuestra atención es la tendencia a destrozar cosas en nuestra presencia o ausencia. En algunos casos podría tratarse de ansiedad por separación o simplemente de falta de estimulación ambiental, de juguetes, de actividad física, o de atención. Por todo lo que hemos visto la actividad, sobre todo en algunas razas es fundamental para que puedan desarrollar una correcta relación con el ambiente. 

El lenguaje corporal del animal puede decirnos mucho en relación a su estabilidad emocional: temblar,  tener las orejas bajadas y la cola entre las piernas, así como mostrar los dientes, gruñir y erizar el pelo, pueden ser signos opuestos entre si que pueden decirnos que el animal está reaccionando frente a algo. En muchos casos la misma agresividad puede derivar del miedo o de un estrés sufrido por demasiado tiempo. Para muchos propietarios el hecho que un perro gruña no quiere decir nada, mientras es una forma en la cual el animal nos está comunicando que algo le molesta y, en esta fase aún podemos actuar, antes que se desencadene la agresividad.

Una señal importante que algo va mal puede ser la aparición de comportamientos nuevos que nunca el animal había manifestado antes, o, al contrario, también la desaparición de algunos comportamientos normales. Un ejemplo en el gato puede ser el ronroneo. Si nos damos cuenta que desaparece mientras antes era presente, puede demostrar un cambio en el animal y en su bienestar.

La aparición de manifestaciones orgánicas puede ser provocada por problemas de bienestar, como en muchos casos de autolesiones y mutilaciones. En estos casos podemos apreciar lamidos excesivos, zona alopécicas sobre todo a nivel de la cola y del abdomen.

Puede ser frecuente la aparición de estereotipias, comportamientos repetitivos y compulsivos que los animales aprenden a poner en marcha para reducir el estrés, sobre todo crónico. Es el caso de muchos animales enjaulados, pero también de muchos perros que sufren para no poder resolver conflictos que se establecen con los dueños o a causa de un ambiente pobre en estímulos.


Conocer al perro y entenderlo

La solución a muchos de los problemas y conflictos puede ser la prevención.  Informarnos antes de adquirir un animal, sobre todo acerca de sus necesidades, no solo físicas si no también psicológicas, nos ayudará a entender como hacer bien las cosas y empezar bien nuestra relación con el perro. Antes de adquirir un perro de raza debemos informarnos sobre su carácter, si se adapta a nuestra vida, a nuestros horarios, a nuestros espacios, a nuestras posibilidades económicas, si se trata de una raza compatible con los niños, si estamos dispuestos a cambiar nuestras vidas y a ocuparnos de un ser vivo.

En caso de decidir adoptar, este trabajo puede ser menos complicado gracias al asesoramiento de personal competente que nos ayudará en la elección. Muchas protectoras proponen al potencial adoptante un cuestionario previo que le ayuda a reflexionar sobre el tema. Muchas preguntas pueden concienciar al futuro propietario, hacer que se de cuenta de todo que la adopción conlleva y decidir con serenidad.

Agradecemos la colaboracion para la publicacion de este articulo a: Medica Veterinaria M.V. Severina (Vera) Vicinanza. Formadora.Especializada en etología y medicina del comportamiento. Linkedin: http://es.linkedin.com/in/veravicinanza/ - ISED: www.ised.es - Etolog, temas de etología veterinaria - http://veravicinanza.blogspot.com.es/ -  

 


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