La pirotecnia de fin de año es el espanto de nuestras mascotas

Los dueños de perros y gatos bien sabemos lo que sufren nuestras mascotas cuando se acercan las fiestas y comienzan a oírse petardos y demás pirotecnia constantemente. Los perros suelen ser las mascotas más afectadas: se esconden, tiemblan de miedo, huyen, se desorientan… Petardos, cohetes, fuegos artificiales...se convierten en una pesadilla para ellos. 



¿Cómo disminuir el miedo a los ruidos fuertes durante estas fiestas?

Hay ruidos por todas partes y no entienden por qué, se asustan porque el sonido es muy fuerte, porque a veces tiembla hasta el suelo bajo sus patas y no saben de dónde proviene ni la razón de tanto alboroto.

Pero el problema no es sólo que lo pasen mal, si no las consecuencias que esta actitud puede provocar. Todos los años se dan multitud de casos de desapariciones de mascotas durante la noche de Navidad y fin de año. Los perros se sienten tan asustados que escapan sin saber hacia dónde se dirigen, se desorientan y sólo corren para huir del ruido hasta perderse. 

Y lo peor no es sólo que se escapen, sino que al estar desorientados pueden sufrir con mayor facilidad cualquier tipo de accidente, atropellos, peleas con otras mascotas… Todos sus sentidos están colapsados por el ruido, que no les permite prestar atención a su entorno ni a los peligros que les rodean. Además los nervios les hacen actuar de forma impulsiva, empujándoles a perderse y a realizar actos peligrosos.


Precauciones para que nuestras mascotas no sufran con el ruido de estas fiestas:

Antes de que empiece el ruido de las fiestas sácale a dar un buen paseo para que haga sus necesidades, ande corra y se desahogue. Así estará más tranquilo el resto del día. Cuando los  saques a la calle en días de fiestas llévalos siempre atados con una correa para evitar que puedan escaparse por el sonido de un petardo o cohete inesperado.

Cierra todas las ventanas, persianas y puertas para insonorizar el ruido todo lo posible.

Prepara un sitio acogedor aislado del ruido con su cama y manta para que pueda refugiarse en el momento de ruido.

Colocar un poco de música para disimular un poco todo el alboroto. Puedes intentar distraerle jugando con su juguete preferido.

Si se ponen muy nerviosos y están asustados, procura no hacerles excesivo caso, para que vean que no pasa nada. Aunque parezca contradictorio, si los acaricias, lo tomas en tus brazos y les hablas con tono suave para calmarle, estarás confirmando sus temores y su actitud. Así que aunque nos cueste resistirnos, lo mejor es demostrarle que no pasa nada, que no tiene por qué sentir miedo.



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