Perro hombre - relacion en positivo

Aprendizaje canino en positivo

Lejos de ser solo una moda, la educación en positivo se basa en estudios científicos y en las teorías del aprendizaje que cada día demuestran su eficacia y están respaldadas por los estudios de los más importantes etólogos modernos. Construir una relación positiva significa respetar al animal y sus inclinaciones naturales, hacer que se desarrolle completamente desde un punto de vista físico y emocional, poner su bienestar por encima de nuestras expectativas, reconocer si ha desarrollado un problema e intentar solucionarlo.

A veces solo se trata de aprender a comunicarnos e interpretar las señales que cada animal envía y, por supuesto, saber responder utilizando un lenguaje que el animal pueda entender sin equivocaciones.


Empezar desde muy temprano


Hoy sabemos que el cachorro tiene potencialidad de socializarse solo en un periodo relativamente breve. Desde las tres a las doce semanas debemos exponer el cachorro a todos los estímulos posibles que encontrará durante su vida. Esto es fundamental para que pueda tener una adaptación al entorno correcta y no sufra miedos y ansiedades. Se ha demostrado que cachorros mantenidos aislados, sin ningún tipo de estímulo en este periodo tan importante, una vez crecidos no son en grado de enfrentarse a situaciones nuevas, cosa que los etólogos llaman “neofobia”.

En los cachorros normalmente el periodo de socialización acaba cuando empiezan a poder tener miedo. En este momento las estructuras cerebrales que permiten experimentar esta sensación maduran y si el cachorro no se ha socializado con un estímulo concreto puede ser que siempre tenga cierta hesitación hacia él. Evidentemente no todos los sujetos reaccionan de la misma forma y con el entrenamiento y la experiencia es posible que el animal pueda tener una recuperación normal. De todos modos vale la pena prevenir posibles problemas.

Otro factor que puede influir desde muy temprano es el destete. Es necesario que no sea demasiado temprano para que el cachorro por un lado reciba todos los nutrientes necesarios y por otro adquiera un normal equilibrio emocional que solo la madre puede otorgarle. La idea que cuanto más temprano se adopte un cachorro mejor se adaptará a su nuevo ambiente es, por lo tanto, muy equivocada y hasta peligrosa. Es posible que muchos problemas de conducta como la intolerancia al estrés y problemas de ansiedad e hiperapego puedan derivar de esta equivocación. 


Otorgar al perro un abanico de posibilidades para enfrentarse a las situaciones


Si un animal debe enfrentarse a un peligro es importante que posea los instrumentos para hacerlo. Nuestros animales no cazan una presa y no deben defenderse de un depredador, pero también pueden sufrir situaciones estresantes como cambios en su vida diaria, ausencia de un propietario que ven como una figura de seguridad, experiencias traumáticas. Todo esto lo superarán más fácilmente a medida que tengan la posibilidad de escoger entre estrategias de adaptación.

Pienso en estas posibilidades comparándolas al juego del domino. Si en la mesa tenemos unas fichas (situaciones a las cuales el perro debe adaptarse), seguiremos el juego solo si tenemos fichas variables, con más números respeto a si solo tenemos números que se repiten o pocas fichas.

Esto se obtiene incitando el animal a enfrentarse a retos que pueda solucionar de forma autónoma, para que aprenda él solo estrategias para salir de una determinada situación. De esta forma aumentamos su confianza y su tolerancia a la frustración en caso que una o dos veces no consiga lo que quiera pero sí la tercera.

Podemos también influir en el ambiente para que sea más agradable, proporcionando al animal la posibilidad de esconderse en un lugar que para él es seguro cuando quiere un poco de “intimidad” o en el caso sufra algún tipo de miedo. Es importante que pueda tener un sitio para “recargar pilas” y volver a recuperar el equilibrio si percibe que lo necesita.


Respetar el temperamento


Se trata de un concepto bastante nuevo si aplicado en los animales, pero no tanto si pensamos en el ser humano.

Cada persona y cada animal nacen con unas inclinaciones, con la tendencia que es del todo genética a ser más o menos atrevido o más o menos tímido. Se trata de entender a nuestra mascota y hacer un esfuerzo para adaptarnos a su forma de ser. Si sabemos que es un animal tímido, no lo forcemos a acercarse, ya lo hará cuando tenga más confianza. Es evidente que hay algunos comportamientos que pueden ser patológicos y deben ser solucionados porque implican el bienestar del animal. Si tenemos dudas es importante acudir a un especialista que podrá evaluar el comportamiento y darnos los consejos más adecuados. Se trata de respetar al animal y no pretender de él lo que no puede darnos, un poco como puede pasar con un niño: hay padres que quieren que su hijo sea músico pero si no es una inclinación natural este niño se estresará para obtener unos resultados y no desarrollará completamente su personalidad. En algunos casos la raza de perro que escojamos puede orientarnos sobre sus aptitudes, pero siempre es importante evaluar cada sujeto por separado.. 

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Cada perro es único y su carácter depende de su genética y de su experiencia que implica el aprendizaje


Las bases de la educación en positivo


Ya los primeros estudios etológicos habían llegado a esta sencilla pero importante conclusión:”Una conducta reforzada positivamente tiende a repetirse, mientras que una no reforzada tiende a extinguirse”. Pensándolo bien no es tan complicado: si jugamos a las tragaperras y vemos que ganamos, estaremos más dispuestos a seguir jugando. Si nunca ganamos, es probable que dejemos de hacerlo.

Los perros “funcionan” así: saben que si hacen algo obtienen una recompensa, así que lo hacen. Ignorar los comportamientos indeseados lleva a que estos comportamientos desaparezcan sin necesidad de castigar. El problema es que muchas veces nuestro primer instinto es castigar y no nos damos cuenta que esto, sobre todo si mal hecho como en la mayoría de los casos, crea otros tipos de asociaciones negativas de las cuales no nos damos cuenta y que de todos modos nos pasarán factura. Por ejemplo si castigamos a destiempo el perro no aprende, no sabe porque lo estamos castigando. Y encima le estamos creando un conflicto en el momento que llegamos a casa, por ejemplo y él quiere recibirnos pero por su experiencia de otras ocasiones piensa que lo vamos a castigar, no sabe porque. Este conflicto puede generar estrés que, sobre todo si llega a ser crónico, puede representar una fuente de comportamientos diferentes de tipo patológico.

Permitir que el animal desarrolle sus comportamientos naturales dentro de lo posible.

Cada especie animal tiene unos comportamientos naturales que la vida en cautividad no satisface. Un ejemplo es lo que vemos en muchos zoo en los cuales, sobre todo osos y felinos, realizan comportamientos repetitivos sin ninguna razón aparente. Esto sucede, en la mayoría de los casos porque se encuentran en un ambiente en el cual no pueden desarrollar sus comportamientos naturales de caza, no tienen un ambiente rico en estímulos que les llamen la atención y así empiezan a tener un comportamiento alterado.


Estos comportamientos repetitivos se denominan estereotipias.


Antes que se desarrolle este comportamiento es posible que el animal haya dado algún aviso que por otra parte no se ha entendido o se ha ignorado.

También en el perro podemos notar conductas que nos avisan que el animal no se encuentra “a gusto” en su ambiente. Cada sujeto puede reaccionar de forma diferente según lo que hemos comentado acerca del temperamento, pero señales como jadear, lamerse los belfos, girar sobre si mismo, demostrar excitación o, al contrario, o perder el interés por el ambiente y los estímulos que proponemos, deben ser interpretados y evaluados correctamente. El animal debe poder realizar conductas que realizaría en libertad, como por ejemplo poder olfatear, jugar con sus símiles, correr, explorar y todo lo que un animal hace normalmente. Con pocos minutos dedicados al paseo no es suficiente, sobre todo si se trata de un animal muy activo, de una raza con aptitud cazadora y activa. En casa podemos ofrecer juegos interactivos que tengan el animal ocupado sobre todo si debe quedarse solo. Aunque tengamos jardín o un espacio exterior no olvidemos que puede ser un espacio pobre de estímulos y no adaptado a las necesidades del animal.

Algunos propietarios (es más común de lo que pensamos), no dejan que su perro olfatee, pensando que es un comportamiento “poco higiénico” o por prisa. Al contrario: gracias a este comportamiento el animal adquiere mucha información sobre el ambiente y otros animales y esto le ayuda a conocer el ambiente y a estar más tranquilo y relajado en él.


Establecer una rutina


La rutina permite al animal controlar el ambiente, saber lo que va a pasar para reducir el estrés. Si hay control sobre el ambiente es más posible adaptarse a él. Experimentos en ratas demuestran que un grupo de ratas en el cual se aplicaba una descarga eléctrica después de una señal experimentaban menos estrés respeto a otro grupo en el cual se suministraba la misma descarga sin una señal de aviso. Si sabemos lo que va a pasar nuestro cerebro y nuestro organismo se preparan y el estrés y sus consecuencias son mucho menores.

Una consecuencia de esta afirmación es que debemos ser consistentes y coherentes. El animal debe saber que esperar de nosotros para que no haya malentendidos y comportamientos inadecuados. Saber manejar las recompensas es uno de los puntos de fuerza. La recompensa sigue un comportamiento deseado, mientras que uno que no queremos aumentar no debe ser premiado. Premiar a destiempo induce confusión en el animal e incluso puede crear asociaciones inesperadas y comportamientos indeseados. 

Saber lo que queremos del perro y respetar sus inclinaciones naturales, saber qué queremos comunicarle y cómo hacerlo de la mejor forma para que lo entienda sin equivocaciones, quizás todo esto represente un reto para nosotros, pero la recompensa final es una vida armoniosa y la satisfacción de poder compartir con nuestro animal una relación sana y única.


Agradecemos la colaboracion para la publicacion de este articulo a:
Medica Veterinaria M.V. Severina (Vera) Vicinanza. Formadora.

Especializada en etología y medicina del comportamiento.
Linkedin: http://es.linkedin.com/in/veravicinanza/
ISED: www.ised.es
Etolog, temas de etología veterinaria - http://veravicinanza.blogspot.com.es/

 



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