Acostumbrarse a la jaula

Quiero ir a mi casita!


Cómo entrenar a su perro para estar en una jaula (o corralito o cucha)

Entrenar a su perro para estar en una jaula podría requerir tiempo y esfuerzo, pero es algo que puede resultar útil en una variedad de situaciones. Si tiene un perro o cachorro nuevo, puede usar la jaula para limitar su acceso a la casa hasta que aprenda todas las reglas del hogar, como cuáles cosas puede mordisquear y cuáles no, y dónde puede hacer sus necesidades y dónde no. La jaula también es una forma segura de transportar a su perro en el automóvil y de llevarlo a lugares donde no es conveniente que corra libremente. Si entrena adecuadamente a su perro a usar la jaula, la considerará un lugar seguro y con gusto se quedará ahí cuando sea necesario.

Cómo elegir una jaula

Las jaulas pueden ser de plástico (este tipo a menudo se usa para viajar) o corrales metálicos abatibles. Las hay de distintos tamaños y se pueden comprar en la mayoría de las tiendas de artículos para mascotas. La jaula debe ser lo suficientemente grande como para que el perro pueda estar parado y voltearse.

El proceso de entrenamiento para que el perro esté en la jaula

Este proceso puede tomar días o semanas, dependiendo de la edad, el temperamento y las experiencias de su perro. Al entrenar a su perro para que esté en una jaula, es importante recordar los dos puntos siguientes: el animal siempre debe asociar la jaula con algo agradable y el entrenamiento debe realizarse en una serie de pasos pequeños, sin ir demasiado rápido.

Paso 1: Familiarice a su perro con la jaula.

Coloque la jaula en un área de la casa donde la familia pase mucho tiempo, como la sala de estar. Coloque una manta o toalla suave en la jaula. Acerque al perro a la jaula y háblele con un tono de voz feliz. Asegúrese de que la puerta de la jaula esté abierta y fijada con seguridad, de manera que no pueda cerrarse, golpear al perro y asustarlo.

Para animar al perro a entrar, coloque algunas golosinas pequeñas cerca de la jaula, algunas justo adentro de la puerta y finalmente, algunas hasta adentro de la jaula. Si al principio el perro se rehúsa a meterse completamente adentro de la jaula, está bien. No lo fuerce a entrar. Siga aventando golosinas en la jaula hasta que el perro se meta con calma hasta bien adentro de la jaula para comérselas. Si el perro no muestra interés en las golosinas, pruebe a meter su juguete favorito. Este paso podría tomar tan sólo unos pocos minutos o hasta varios días.

Paso 2: Déle de comer al perro en la jaula.

Después de que el perro se haya familiarizado con la jaula, empiece a darle sus comidas usuales cerca de ella. De este modo, el perro asociará la jaula con algo agradable. Si el perro ya está entrando fácilmente a la jaula cuando empiece el paso 2, ponga el plato de comida hasta el fondo de la jaula. Si el perro aún continúa resistiéndose a entrar a la jaula, ponga el plato adentro de la jaula sólo hasta donde el animal se meta fácilmente sin que le dé miedo o angustia. Cada vez que le dé de comer, ponga el plato un poquito más adentro de la jaula.

Una vez que el perro se pare cómodamente dentro de la jaula para comer, puede cerrar la puerta mientras esté comiendo. Al principio, abra la puerta tan pronto como el perro termine de comer. Cada vez que le vuelva a dar de comer, deje la puerta cerrada unos cuantos minutos más, hasta que se quede en la jaula alrededor de diez minutos después de comer. Si empieza a lloriquear para que lo saque, es posible que haya aumentado el tiempo demasiado rápido. La vez siguiente, pruebe a dejarlo en la jaula por menos tiempo. Si se queja o llora cuando está en la jaula, es imprescindible que no lo deje salir hasta que deje de hacerlo. De lo contrario, aprenderá que la forma de salir de la jaula es llorar, y lo continuará haciendo.

Paso 3: Condicione a su perro a que se quede más tiempo en la jaula.

Después de que el perro esté comiendo sus comidas regulares en la jaula sin señales de temor o angustia, puede recluirlo ahí por períodos breves cuando usted esté en casa. Llámelo para que se acerque a la jaula y déle una golosina. Déle una orden para que entre, como "¡adentro!". Anímelo apuntando hacia el interior de la jaula con una golosina en la mano. Después de que entre, elógielo, déle la golosina y cierre la puerta. Siéntese en silencio junto a la jaula por cinco a diez minutos y después vaya a otra habitación por unos minutos. Regrese, vuelva a sentarse en silencio por un breve período de tiempo y después deje que el animal salga de la jaula. Repita este proceso varias veces al día. Cada vez que lo repita, vaya aumentando poco a poco el tiempo que lo deja en la jaula y el tiempo que no está a la vista del perro. Una vez que el perro se quede tranquilo en la jaula por aproximadamente 30 minutos sin que usted esté en la habitación la mayor parte del tiempo, puede empezar a dejarlo en la jaula cuando se ausente de la casa por poco tiempo y/o dejarlo ahí para que duerma por la noche. Esto podría tomar varios días o semanas.

Paso 4: Parte A/Deje al perro en la jaula cuando se queda solo en la casa.

Después de que el perro esté pasando alrededor de 30 minutos en la jaula sin ponerse ansioso o tener miedo, puede empezar a dejarlo ahí por poco tiempo cuando usted se ausente de la casa. Póngalo en la jaula diciendo la orden usual y dándole una golosina. También es recomendable poner unos cuantos juguetes seguros en la jaula. Recomendamos que varíe el momento en que mete al perro en la jaula durante su rutina de prepararse para salir. Aunque no debería estar en la jaula demasiado tiempo antes de que usted se vaya, puede meterlo de cinco a 20 minutos antes de salir. No haga que su partida sea emotiva ni prolongada, sino váyase con total naturalidad. Elogie brevemente a su perro, déle una golosina por haberse metido en la jaula y después váyase en silencio. Cuando regrese a casa y el perro lo reciba con alboroto, no reaccione con emoción y entusiasmo, ya que de ese modo estaría recompensando esa conducta. Al llegar a casa, compórtese con toda naturalidad. De vez en cuando, continúe metiendo al perro en la jaula por poco tiempo cuando usted esté en la casa para que el animal no asocie estar en la jaula con estar solo.

Paso 4: Parte B/Meta el perro en la jaula por la noche.

Use la orden usual y una golosina para que el perro entre a la jaula. Al principio podría ser una buena idea poner la jaula en su habitación o cerca de ella en un pasillo, especialmente si se trata de un cachorro. Los cachorros a menudo necesitan salir para hacer sus necesidades durante la noche y querrá escucharlo cuando llore para salir. A los perros de mayor edad al principio también se les debe mantener cerca para que no asocien estar en la jaula con estar aislados. Una vez que el perro esté durmiendo cómodamente toda la noche en la jaula cerca de usted, puede empezar a moverla gradualmente al lugar que usted prefiera.

Problemas posibles:

Demasiado tiempo en la jaula

Las jaulas no son la solución mágica. Si no se usan correctamente, el perro puede sentirse atrapado y frustrado. Por ejemplo, si el perro pasa todo el día en la jaula mientras usted está en el trabajo y después otra vez por la noche, está pasando demasiado tiempo en un espacio demasiado pequeño. Debe buscar otra solución para satisfacer las necesidades físicas y emocionales del perro. También recuerde que los cachorros menores de seis meses de edad no deben quedarse en una jaula por más de tres o cuatro horas seguidas, ya que no pueden controlar las ganas de ir al baño por períodos más largos.

Cuando el perro llora

Si el perro se queja o llora durante la noche al estar en la jaula, podría ser difícil determinar si está llorando para que lo deje salir de la jaula o si necesita ir al baño. Si usted siguió el método de entrenamiento descrito anteriormente, al perro no se lo ha dejado salir de la jaula como recompensa por llorar. Trate de ignorarlo. Si el perro sólo lo está poniendo a prueba, probablemente dejará de llorar pronto. Gritarle o golpear la jaula sólo empeorará la situación. Si el perro continúa llorando después de que lo ha ignorado por varios minutos, diga la frase que el perro asocia con salir a hacer sus necesidades. Si reacciona y se emociona, sáquelo. Ésta debe ser una salida con un objetivo determinado, no para jugar. Si está convencido de que el perro no necesita ir al baño, lo mejor es ignorarlo hasta que deje de llorar. No ceda, porque si lo hace le enseñará al animal a llorar por mucho tiempo y fuerte para obtener lo que quiere. Si usted ha seguido gradualmente los pasos de entrenamiento y no se ha apresurado demasiado, es menos probable que se le presente este problema. Si el problema se vuelve incontrolable, podría ser necesario empezar todo el proceso de entrenamiento para estar en una jaula desde el principio.

Angustia por separación

Tratar de usar la jaula para resolver la angustia por separación no solucionará el problema. La jaula podría evitar que el perro destruya su hogar, pero el animal podría lastimarse al tratar de salir de la jaula. Los problemas de angustia por separación sólo pueden solucionarse con medidas de condicionamiento inverso e insensibilización. Tal vez desee consultar a un experto en conducta animal para obtener ayuda.

Agradecemos la colaboración para la publicación de este articulo a: Dumb Friends League - 2080 South Quebec Street - Denver - CO - 80231 - (303) 696 - 4941 - www.ddfl.org

Fuente: http://www.ddfl.org/behavior/spanish_crating.htm
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